Empresa Familiar II
Características de las empresas familiares
La capacidad de voto mayoritaria debe residir en los miembros de la familia que fundaron la compañía o en los que los sucedieron heredando el patrimonio y – en muchas ocasiones - la gestión de la misma. Esa mayoría de votos se puede tener de manera directa o indirecta. Al menos un representante de la familia o pariente debe participar en la gestión o gobierno de la compañía. A las compañías cotizadas (aquellas cuya propiedad se encuentra fragmentada en acciones y cuyo principal accionista tiene menos del 50% de los derecho de voto) se les aplica la definición de empresa familiar si la persona que fundó o adquirió la compañía, o sus familiares o descendientes poseen el 25% de los derechos de voto. Es decir, aunque la familia no cuente con la mayoría de los votos de la empresa, sí debe ejercer, a través de su participación accionarial, una influencia decisiva. En este sentido, muchas compañías españolas importantes tienen en sus orígenes el ser empresas familiares. Con el paso del tiempo y la obligación de adaptarse a los tiempos (fundamentalmente ante la necesidad de financiación o la falta de sucesores) en muchos casos han tenido que abrir su accionariado y su gestión a agentes ajenos a la familia y han terminado convirtiéndose en empresas no familiares.
Es el caso de nombres tan conocidos como El corte inglés, Mercadona, Inditex o Banco Santander. Más de 10 millones de empleados en España forman parte de estas empresas que suponen el 70% del Producto Interior Bruto, estando muy presentes en sectores como la alimentación, la construcción , la inmobiliaria y el comercio (y encabezando casi todas las parcelas de la economía).